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Essays (37)

La Manía del Condón
©William Gairdner

(Translated by Alexandra Perez)

Los gobiernos, las escuelas y los medios de comunicación han estado unidos por más de tres décadas en un esfuerzo frenético de protegernos de enfermedades de transmisión sexual diciéndonos que hay tal protección en el látex. El condón nos salvará. El placer puede ser arrebatado de las fauces de la enfermedad o de la muerte. Hasta el   diario “Globe and Mail” de Toronto se ha dignado a sermonearnos acerca de la “fatiga del sexo seguro” y ha aconsejado valientemente que “los condones son efectivos en contra de infecciones de transmisión sexual, incluyendo VIH.”

 Esta semana nos enteramos de que el condón no sirve de protección en contra del virus del papiloma humano. Pero, ¿qué hay del VIH, el virus que se supone es la causa del SIDA? ¿Sería demasiado preguntar si el condón de látex efectivamente cumplirá la función que se nos dice y por qué es que la información abierta y disponible tarda tanto en llegar a la opinión pública?

Hace algunos años entrevisté al Dr. C. Michael Roland del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos (U.S. Naval Research Laboratory) en Washington D.C. y, en aquel entonces, editor de “Rubber Chemistry and Technology”(Química y Tecnología del Hule), acerca de su investigación sobre los “defectos intrínsecos” en condones y guantes quirúrgicos de hule látex. Lo que me contó fue alarmante por decir lo mínimo y da cuando menos una respuesta parcial a la pregunta que el “Globe and Mail” se planteó en su editorial:  “Por qué, a pesar de tantos esfuerzos, el SIDA continua propagándose?” Roland mencionó que lo que voy a relatar a continuación era “conocimiento común entre científicos buenos que no tienen una agenda política.”

La microscopía electrónica revela que el virus VIH tiene dimensiones cercanas a 0.1 micrones (un micrón es una millonésima parte de un metro). Es 60 veces más pequeño que una bacteria de sífilis y 450 veces más pequeño que un sólo espermatozoide humano.

La prueba estándar de filtración del gobierno de los Estados Unidos (llamada ASTM) detecta la filtración de agua a través de hoyos de dimensiones cercanas a entre 10 y 12 micrones ( la mayoría de los condones vendidos en Canadá son hechos en EUA, pero mas abajo menciono la prueba canadiense). Roland dice que en pruebas exitosas basadas en estos estándares, el 33% de todos los condones permitieron el paso de partículas del tamaño del VIH y que “agentes espermicidas tales como nonoxonol-9 de hecho facilitan este paso.”

La primera investigación de Roland acerca de este alarmante tema (en “Rubber World”, 1993)    muestra fotografías del látex natural en microscopía electrónica. Se pueden observar hoyos naturales o defectos intrínsecos, “defectos inherentes en el hule natural [en un rango] de entre 5 y 70 micrones.”

Y no es que los gobiernos no lo sepan. Un estudio hecho por el Dr. R.F. Carey del Centro de Estudios del Control de Enfermedades de EE.UU. (U.S. Center for Disease Control o CDC) reportó en el mismo periodo que “filtraciones de partículas del tamaño del VIH a través de condones de látex son detectables en hasta 29 de 89 condones probados.” Se trataba de condones nuevos y preaprobados. Pero Roland dice que una lectura más precisa de los datos de Carey de hecho sugieren una tasa de filtración del 78% y concluye: “Que la CDC promueva los condones basados en este estudio … sugiere que su agenda esta ocupada por asuntos diferentes al bienestar y la salud pública.” Las pruebas estándar del gobierno, añade, “no detectan defectos ni siquiera 70 veces más grandes que el virus del SIDA.” Estas pruebas son ciegas “a volúmenes de filtración de menos de un micro litro, sin embargo, esta cantidad de fluido de un individuo infectado de SIDA ha mostrado contener hasta 100,000 partículas de VIH.”

Los condones no son la solución a la tragedia del SIDA, nos advierte. “ Es ridículo suponer que le permiten a uno tener relaciones sexuales seguras con portadores de VIH. Su promoción para este propósito es peligrosa e irresponsable.”  Un medico cirujano estadounidense lo puso en estos memorables términos: “El virus VIH puede pasar a través de un condón como una bala a través de una red de tenis.”

Es la misma historia con los guantes de látex. Los guantes de cuatro diferentes productores revelaron “hoyos del tamaño de hasta 15 micrones de ancho y 30 micrones de profundidad.” Más relevante para la transmisión del VIH “ canales de 5 micrones de ancho, penetrando todo el ancho fueron encontrados en los guantes.” Él dijo que la presencia de estos defectos en el látex “está bien establecida”.

Quizás sea por esto que una revisión de los estudios hechos al respecto muestra que el uso del condón puede reducir la “tasa” de infección, pero reconoce que la tasa de infección de VIH en parejas que usan condones es muy alta, en un rango de 13 a 27 %. Darle un condón a un estudiante para protegerlo en contra del SIDA es darle un abrigo para atravesar un campo de batalla. Por otro lado, el evitar estrictamente las relaciones sexuales con parejas infectadas conduce a un incremento de la protección de 5,000 veces.

Para Canadá, la historia es la misma. Yo investigué el tema en 1995 y tengo en el archivo una carta de Salud y Bienestar Canadá (Health and Welfare Canada) explicando que la prueba estándar de los condones manufacturados entre 1987  y 1990, basada en pruebas estrictas de presión, filtración y volumen (como en Estados Unidos, no hay un esfuerzo para examinar filtración a nivel de micrones), reveló que hasta un 40% de los condones probados fallaron alguna de estas pruebas. Pruebas en 1991 mostraron una tasa “mejorada” de 28%. ¿Por qué esto no se reportó en primera plana?

El 17 de junio de 1987, la Dra. Maria Crenshaw, anterior presidente de la Asociación Americana de Educadores Sexuales (American Association of Sex Educators) se levantó enfrente de 800 educadores sexuales en el Congreso Mundial de Sexología, en Heidelberg, y planteó una reveladora pregunta: ¿ Si estuviera disponible la pareja de sus sueños y usted supiera que esta persona es portadora del virus VIH, confiaría usted en un condón para su protección? Ni una sola persona alzó la mano. Así, ella los acusó de dar consejo de manera irresponsable a los jóvenes.